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TÍTULO Líneas básicas para el diseño de un Plan Estratégico de
 ÍNDICE ÍNDICE
Introducción
El problema del desempleo
El desarrollo local
Políticas activas vs políticas pasivas
El papel de las entidades locales
Nuestro Plan de Promoción Económica
El diseño del Plan
Misión y visión
Misión
Visión
Grupos de interés
Vecinos del municipio
Desempleados
Empresarios
Comerciantes
Emprendedores
Sectores críticos de población
Consellería de Empleo / SERVEF
Sindicatos
Análisis de la situación actual
Análisis de fuerzas externas
Análisis de fuerzas internas
Objetivos estratégicos
Introducción
Creación de empleo
Diversificación económica
Búsqueda, captación de inversores y apoyo a la creación de nuevas empresas
Adaptación de la tributación.
Cualificación profesional de los trabajadores
Adecuación de nuevas zonas para el asentamiento empresarial
Creación de un tejido de apoyo a las PYMES
Fomento de la economía social
Plan de Igualdad de Oportunidades
Plan de Seguridad y Salud en el Trabajo
Desarrollo sostenible
Otros objetivos sociales
Planes de acción
Estructura de funcionamiento
¿Cómo vamos a gestionar el Plan?
¿Qué recursos necesitamos para ponerlo en marcha?
¿Cuál va a ser el organigrama?
¿Cómo vamos a financiarlo?
¿Cómo se van a distribuir las subvenciones y ayudas?
¿Cuál será la duración del Plan?
¿Cuál será el esquema de realización del Plan?
Control de gestión
La necesidad de indicadores de control
Las ventajas del Cuadro de Mandos Integral
El diseño del Cuadro de Mandos
Objetivos financieros
La perspectiva del cliente
El proceso interno
La perspectiva de aprendizaje y crecimiento
La vinculación de los indicadores con la estrategia
Nuestro Cuadro de Mandos Integral
Bibliografí
 INTRODUCCIÓN INTRODUCCION
El problema del desempleo
El desempleo se constituye como uno de los principales problemas de nuestros tiempos, siendo, además una de las más importantes inquietudes de los ciudadanos. Según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, correspondiente al mes de julio de 2.003, el paro sigue siendo la principal preocupación de los españoles, que lo valoran con 66,00 puntos, por encima de otros como el terrorismo (42,60) o la inseguridad ciudadana (25,20).
A pesar de que el desempleo ha disminuido de forma importante en los últimos años (la tasa, en 1.996 era del 23% y en la actualidad se encuentra en el 11,4%) no deja de ser, al igual que ocurre en el resto de economías europeas, el principal problema al que se enfrenta la sociedad española; debilita la cohesión social y mina la credibilidad en las instituciones democráticas.
Si esto sucede es porque el empleo constituye el factor más significativo de integración social y de un progreso equilibrado, y es el camino más seguro para construir el nuevo modelo de relaciones sociales que demanda la sociedad del nuevo siglo. Por ello, la primera y más importante política de progreso y de carácter social que debe abordar un gobierno es la creación de puestos de trabajo.
En este contexto, la sociedad de pleno empleo se convierte en objetivo básico de la política económica de los gobiernos municipales, autonómicos y estatal. No en vano, este propósito figura en los programas de la gran mayoría de formaciones políticas.
Alcanzar el pleno empleo, no obstante, supone ir más allá de la simple gestión de la situación actual. Significa poner en marcha un proceso de transformaciones y reformas en las estructuras políticas y económicas: una estrategia de creación de empleo, ecológicamente sostenible, con un reparto de trabajo ("35 horas por ley") y el desarrollo de un tejido productivo ligado al territorio en sus ejes fundamentales. ¿Qué hay que hacer para impulsar este proceso?
Por encima de todo, el pleno empleo solamente puede lograrse en un entorno político, económico y social estable. Este gran objetivo requiere el esfuerzo solidario de toda la sociedad, y todas las administraciones deben promover conjuntamente políticas activas para proporcionar el bienestar debido a la población.
El amplio abanico de instituciones implicadas en las estrategias a favor del empleo (gobiernos nacionales, regionales y locales; empresas; organizaciones del tercer sistema o de la economía social; interlocutores sociales e instituciones públicas descentralizadas, como los servicios públicos de empleo) demuestra a la vez que es necesario coordinar estas actividades y que es esencial aplicar enfoques integrados en cada país, región y localidad. Todas las partes, en todos los niveles, tienen una responsabilidad que asumir y deben dar su aportación.
A lo largo de los últimos años se han venido produciendo numerosas reformas laborales, con la finalidad de reducir la temporalidad, a través de limitaciones a los contratos temporales, la reducción de costes para los contratos indefinidos y el impulso a la contratación estable a tiempo parcial.
Simultáneamente, las administraciones autonómicas, junto a la estatal, han estado invirtiendo recursos para favorecer la creación de empresas y, con ella, la provisión de puestos de trabajo.
Sin embargo, la garantía de un mercado de trabajo más homogéneo e integrado que el existente en la actualidad, así como la creación de más empleo y de mayor calidad, es una política de Estado que debe realizarse con el concurso de todas las Administraciones.
Los servicios públicos de empleo son agentes clave en la aplicación de la estrategia de activación y prevención y no pueden trabajar aislados de los demás agentes locales. Desempeñan una doble misión en el mercado de trabajo. Por una parte, aspiran a mejorar el funcionamiento del mercado laboral, tratando de ajustar la oferta y la demanda de mano de obra a escala nacional, y europea en último término, objetivo que, a menudo, exige aumentar la movilidad geográfica y profesional de los trabajadores y orientarlos hacia ámbitos o sectores empresariales con mayor demanda de mano de obra. Por otro lado, desempeñan un papel crucial en el fomento de un desarrollo territorial equilibrado, ya que se ocupan del potencial de desarrollo de empleo en todas las regiones.
En ocasiones, convendría reforzar la cooperación de estos servicios públicos de empleo con los interlocutores sociales, a fin de facilitar la reintegración efectiva de los trabajadores al mercado de trabajo.
Concluyendo, sin el protagonismo de la sociedad, sin una sociedad que tenga las ideas claras y valores positivos, será muy difícil alcanzar una sociedad de pleno empleo y de oportunidades para todos; y, a largo plazo, no se podrá asegurar un buen funcionamiento si no funcionan bien las estructuras sociales básicas: familias, asociacionismo, voluntariado,
 AUTOR Carlos Gil Santiago
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