|
|
|
|
TÍTULO Plan de calidad para el servicio de la policía local de la villa de Adeje
 ÍNDICE ÍNDICE
PREFACIO 3
1.- INTRODUCCIÓN
1.1 Presentación
1.2 Generalidades
1.3 La seguridad ciudadana. Una demanda cada día más importante en nuestras ciudades
1.4 Funciones de la Policía Local
1.5 La Policía del Futuro. Hacia el asentamiento de una nueva profesión
2.- MARCO DE REFERENCIA
2.1.- Marco geográfico
2.2.- Adeje en el contexto canario
2.3.- Adeje municipio turístico
3.- NECESIDAD DEL CAMBIO
3.1.- Consideraciones previas
3.2.- Antecedentes
3.3.- Problemática común de las Policías Locales
3.4.- Problemática concreta de la Policía Local de Adeje
3.5.- Limitaciones
4.- PROCESO DE CAMBIO Y METODOLOGÍA
4.1.- Fases en el proceso de cambio
4.1.1.- 1ª Etapa Julio 1995- Junio1999
4.1.2.- 2ª Etapa Julio 1999- 2002
4.1.2.1.- Estudio sobre el nivel de demanda y grado de satisfacción en la Villa de Adeje, respecto a la seguridad ciudadana
4.1.2.2.- Estudio sobre el clima laboral en la Policía del Adeje
4.1.2.3.- Plan de Servicios de la Policía Local de Adeje
5.- PLAN DE CALIDAD
5.1.- Consideraciones previas
5.2.- Niveles de Actuación
5.2.1.- Adecuación de materiales y equipos
5.2.2.- Puesta en marcha de un sistema de trabajo diferente
5.2.3.- Líneas de trabajo
5.2.3.1.- Prevención y proactividad
5.2.3.2.- Campañas y programas
5.2.3.3.- Atención al Turismo
5.2.3.4.- Plan de formación
5.2.3.5.- Formación profesional
5.2.3.6.- Habilidades profesionales
5.2.3.7.- Mecanismos de participación y comunicación
5.2.3.8.- Gestión de las quejas
5.2.3.9.- Gestión y cobro de las denuncias
5.2.3.10.- Actas e impresos
5.2.3.11.- Material de consulta
5.2.3.12.- Puntualidad y control del servicio
5.2.3.13.-Manuales y procedimientos
5.2.3.14.-Motivación y recursos humanos
6.- POLICÍA COMUNITARIA
6.1.- Introducción
6.2.- Estructuración y adscripción territorial
6.3.- Modalidad del servicio
6.4.- Aspectos de funcionamiento interno
6.5.- Estrategia de actuación
6.6.- Especialización del equipo
6.7.- Campañas
6.8.- Recesión final
CONCLUSIONES
AGRADECIMIENTOS
RELACIÓN DE ANEXOS
BIBLIOGRAFÍA
 INTRODUCCIÓN PREFACIO
No pretendo, de ningún modo, sentar cátedra sobre cómo debe gestionarse un colectivo, en este caso el de la Policía Local.
Mi pretensión no va más allá de la pura reflexión y de relatar una experiencia desde mi visión de representante político en un municipio con unas características especiales, con una problemática específica y acometido desde una perspectiva política concreta y una forma de entender las cosas.
Ni siquiera puedo hablar de resultados definitivos puesto que actualmente estamos en pleno proceso de transformación, y además no creo que la palabra "definitivo" quepa en este trabajo, puesto que una de las cosas que he aprendido durante mi gestión es que estamos en continuo movimiento, en permanente proceso de cambio.
De momento sólo puedo hablar de una constatada mejora del servicio de seguridad que presta la Policía Local de Adeje, fruto principalmente del trabajo diario y dedicación de todos y cada uno de los miembros que componen este cuerpo de seguridad, y de una gestión hecha bajo un lema edificante, pero igualmente susceptible de crítica, mejora o discusión.
Como señalo Nietsche: "Sólo puede ser bien definido lo que no tiene historia, lo demás debe ser debatido permanentemente".
Esta es mi propuesta.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, las administraciones públicas se ven obligadas a adaptarse a las necesidades que ha generado la demanda creciente de la sociedad, debido a una evolución constante en lo referente a dos temas de suma importancia para la convivencia y la vida en sociedad, como son la calidad de vida y la seguridad ciudadana. Esta adaptación se hace del todo necesaria para dar respuesta de forma directa a estas demandas, mediante la prestación de servicios al ciudadano.
En el caso específico de la Policía Local, es evidente que dentro de las diferentes áreas del Ayuntamiento, en ella recae un gran peso específico en estas materias, puesto que está ligada de forma directa a la prestación de servicios de seguridad, lo que conlleva una mayor exigencia en este campo.
La actualización, y por tanto la modernización de los cuerpos policiales, precisa de una serie de requisitos indispensables como son la adecuación de las estructuras; la búsqueda permanente de la máxima calidad en la prestación del servicio; la orientación del servicio dirigiéndolo hacia la resolución de problemas; y la máxima proximidad al ciudadano.
1.2.- GENERALIDADES
Antes de exponer la demanda que la sociedad actual requiere de la Policía de nuestros días, resultará útil exponer los enfoques generales que hasta hoy han venido configurando el estilo de presentación del servicio policial. Para ello, hemos elegido por su simplicidad el esquema elaborado por J.Q. Wilson (1968). Dicho autor plantea que, en mayor o menor medida, todos los servicios policiales se acomodan a uno de los tres grandes modelos siguientes:
El primero, el modelo de vigilancia y control, es también el más antiguo en el tiempo y representa la primera concepción de la Policía: la Policía como instrumento de control y salvaguarda del orden. Este modelo es definido por Wilson como un estilo de policía de alta centralización y discrecionalidad, como prolongación del fuerte poder del Estado, y baja relación social.
La implantación del Estado de Derecho, aunque obliga a cambios formales no impide que incluso en países avanzados muchos cuerpos de policía sigan actuando bajo la lógica del modelo de vigilancia y control que, no obstante, ha ido dando paso al que Wilson denomina modelo legalista en el que se resalta la dimensión judicial y administrativa de una policía cuyo objetivo es ser un instrumento eficaz para la aplicación de la justicia; instrumento que se pone en movimiento tras la comisión de un delito para la detención de sus autores y su puesta a disposición judicial. Wilson describe este segundo modelo policial como de alta centralización y baja discrecionalidad, es decir, escaso margen de maniobra, en la medida en que sus actuaciones se inscriben en un marco muy regulado jurídicamente. NO se puede menospreciar el progreso importante que supone el modelo legalista como expresión de la adaptación de la policía al estado de derecho, abandonando como objetivo algo tan equívoco como el "orden" por otro fin más definido como es la legalidad. Sin embargo, lo cierto es que el modelo legalista guarda aún muchas semejanzas con el modelo de vigilancia y control, -entre ellas la baja relación social-, manteniendo una concepción de la policía como instancia de control, aunque éste se ponga al servicio del ordenamiento legal.
El tercer modelo es el de servicio, identificado por una centralización baja, que permita una adaptación de la organización a cada entorno, en función de los problemas específicos que afectan y cuyos restantes rasgos son una discrecionalidad alta, también como consecuencia de esta orientación flexible y una alta relación social.
Posiblemente, este último aspecto es el punto clave de la concepción de la Policía como Servicio Público: la necesidad de orientar el servicio policial a las demandas sociales de seguridad.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se rigen por la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo. Es la Ley policial por antonomasia. En su preámbulo, dice:
"Los funcionarios de policía materializan el eje de un difícil equilibrio, de pesos y contrapesos, de facultades y obligaciones, ya que deben proteger la vida y la integridad de las personas, pero vienen obligados a usar arma; deben tratar correcta y esmeradamente a los miembros de la comunidad, pero han de actuar con energía y decisión cuando las circunstancias lo requieran".
Con facilidad se puede prever que equilibrar esta balanza no es tarea fácil. En los Principios Básicos de Actuación se recogen las exigencias sobre la forma de relacionarse con la comunidad, desterrándose la violencia física y psicológica, actuando con corrección. Igualmente se ordena que actúen con decisión y sin demora cuando sea necesario, siguiendo los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad en la utilización de los medios a su alcance.
En resumen, el sistema policial actual tiene aún que completar un replanteamiento detallado de los recursos humanos, y su distribución y funciones. En España el porcentaje de policías es superior al existente en otros países industrializados en Europa, pero la mulitiplicidad de cuerpos con funciones y territorios solapados en la práctica hace menos importante esta superioridad porcentual.
Sin duda, la solapación de cuerpos y funciones ha dado lugar a un desarrollo poco eficiente de la profesión policial y a una distribución desigual. Hay una falta de relación entre efectivos y población y número de delitos. Todo esto lleva a la conclusión de que el capital humano del sector policial no ha sido objeto de una adecuada planificación, cosa que provoca considerables incongruencias y no ayuda a conseguir una policía eficiente y bien estructurada.
1.3.- LA SEGURIDAD CIUDADANA, UNA DEMANDA CADA DÍA MÁS IMPORTANTE EN NUESTRAS CIUDADES.
La Constitución Española, en su artículo 104.1, señala que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la Seguridad Ciudadana. Así pues, en la prestación del servicio público de seguridad se integran dos ámbitos o subprocesos de prestación de servicios. Por una parte, la defensa del ejercicio de derechos y libertades, protegidos por las leyes y regulados administrativamente, que configura una primera dimensión de la función policial como policía judicial o administrativa; por otra parte un segundo subproceso que hace referencia a la policía como garante de la Seguridad Ciudadana. En este ámbito, la evolución del antiguo concepto de orden público al nuevo de seguridad ciudadana expresa -más que un mero cambio semántico- la evolución desde una idea de orden "instituido", al que todos los ciudadanos debían plegarse, hacia el concepto actual de la Administración como dispensadora de unos servicios públicos en el que el ciudadano no esta tanto un elemento pasivo -un "administrado"- cuanto un usuario que tiene el derecho a exigir calidad en el servicio.
Así pues, la Constitución de 1978 había recogido el concepto "Seguridad Ciudadana" de manera diferente respecto al antiguo orden público. La filosofía inherente al término seguridad implicaba una nueva visión del papel de la policía. Al hablar de seguridad ciudadana, parece que se tendrían que entender comprendidos todos aquellos factores que de alguna manera pudiera incidir en esta seguridad, desde el control de la calidad del medio ambiente hasta la pequeña delincuencia pasando por la defensa del consumidor o el respeto total de las garantías constitucionales. Dada la mayor proximidad a los ciudadanos, es explicables que fuesen precisamente los Ayuntamientos los que más potenciaron el llenar de contenidos el concepto de seguridad ciudadana, diferenciándolo a nivel práctico de orden público.
Así, en tanto la policía del pasado se configuraba como una instancia de control que exigía incluso para ser eficaz un cierto distanciamiento social, la Policía de hoy no sólo debe tener una activa e intensa compenetración con la sociedad sino que tal compenetración constituye, en palabras de la ley, su razón de ser y es determinante de su éxito o fracaso.
La ley reguladora de las Bases de Régimen Local, además de ratificar al alcalde como jefe de la Policía Municipal y como encargado de los nombramientos y sanciones de los funcionarios que llevasen armas, se atribuía al Municipio, entre otras funciones, la seguridad en lugares públicos y la ordenación del tráfico de vehículos y personas en las vías urbanas. Estas competencias inciden directamente en las funciones desarrolladas por la Policía Municipal. Durante esta etapa, hacia finales de los años 80, se iba produciendo un paulatino aumento en el reconocimiento de las Policías Locales, lo que se debía, probablemente, al esfuerzo que la mayoría de los Ayuntamientos realizó para ampliar sus plantillas y renovar sus medios.
La transición de la policía a la nueva situación sociopolítica del país se aceleró con la aprobación de la Ley orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad la cual recoge los principios básicos de actuación de los cuerpos policiales
 AUTOR Carmen nieve Rodríguez Fraga
 E-MAIL carmenrf@correo.costa.adeje.es
|
|
|
|
Solamente tienen accesos a todas estas publicaciones, aquellas personas que sean SOCIAS DE LA WEB MUNICIPAL.
La cuota de asociado anual es de 18 euros. Si lo desea puede formalizar su petición y pago entrando aquí.
|
|
|
|
|